La idea y motivación para la elaboración de este artículo, nace gracias a la experiencia que, como psicólogo clínico, he venido teniendo en el acompañamiento de parejas que viven tiempos de crisis. Aquí, se pretende invitar a observar, identificar y profundizar en un aspecto central del ser humano: La vivencia de la relación amorosa y sus cambios. ¿Qué es dicha vivencia? ¿Cuáles son sus formas típicas de manifestación y transformación? Y ¿Qué expresa respecto a cada individuo (historia personal, historia parental, etapa vital)?

El encuentro con el otro en función de la relación de pareja, es un proceso que se ha expresado de maneras diferentes a lo largo de la historia occidental. La palabra “pareja”, viene del latín par, paris (igual), que significa asignar, atribuir, dar partes iguales; así mismo, la palabra “encontrar”, viene del latín in contra (en contra). Originalmente se refería a salir al encuentro; más tarde, tomó el significado de hallar.

Es consistente con la experiencia ahondar en cómo los significados de las palabras, que actualmente usamos de forma casi automática, han surgido de un conjunto de vivencias transmitidas y ligadas entre sí históricamente. ¿Acaso el encuentro erótico o de pareja tiene algo que ver con el enfrentamiento (salir al en cuentro/en contra? ¿Y qué tanto, verdaderamente, por partes iguales? Bien es conocida, popularmente, aquella metáfora que alcanza a representar la relación de pareja en conflicto como un campo de batalla.